[doc sps="1.7" acron="eys" jtitle="Economa y Sociedad" stitle="Economa y Sociedad" issn="2215-3403" pissn="1409-1070" eissn="2215-3403" pubname="Universidad Nacional, Costa Rica" license="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0" volid="22" issueno="52" dateiso="20171200" season="July/Dec" order="03" fpage="48" lpage="67" pagcount="20" doctopic="oa" language="es"]
Doi: http://dx.doi.org/[doi]10.15359/eys.22-52.3[/doi]

[toctitle]Artculo[/toctitle]

[doctitle language="es"]UNA APROXIMACIN AL ESTUDIO DE LOS CONSUMOS FINANCIARIZADOS DE LOS SECTORES POPULARES DE BUENOS AIRES, ARGENTINA[xref ref-type="fn" rid="fn3"]3[/xref][/doctitle]

[doctitle language="en"]AN APPROACH TO THE STUDY OF FINANCIAL CONSUMPTION IN THE LOW-INCOME SECTORS OF BUENOS AIRES, ARGENTINA[/doctitle]


[author role="nd" corresp="n" deceased="n" eqcontr="nd"][fname]Renato Mauricio[/fname] [surname]Fumero[/surname][xref ref-type="aff" rid="aff1"]1[/xref]
[fname]Iara Nadina[/fname] [surname]Hadad[/surname][xref ref-type="aff" rid="aff2"]2[/xref][/author]
[normaff id="1" ncountry="Argentina" norgname="Universidad Nacional de Gral. San Martn" icountry="AR"][label][sup]1[/sup][/label] [role]Socilogo, Investigador[/role],[orgdiv2] Consejo Nacional de Investigaciones Cientficas y Tcnicas (CONICET)/ Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES), [/orgdiv2][orgdiv1]Universidad Nacional de San Martn (UNSAM), [/orgdiv1][state]Buenos Aires[/state], [country]Argentina[/country]. Correo electrnico: [email]rmfenidaes@gmail.com[/email][/normaff]
[normaff id="2" ncountry="Argentina" norgname="Universidad Nacional de Gral. San Martn" icountry="AR"][label][sup]2[/sup][/label] [role]Sociloga, Investigadora, [/role][orgdiv2]Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES), [/orgdiv2][orgdiv1]Universidad Nacional de San Martn (UNSAM), [/orgdiv1][state]Buenos Aires [/state][country]Argentina[/country]. Correo electrnico:  [email]hadadiara@gmail.com[/email][/normaff]


[xmlabstr language="es"][sectitle]Resumen[/sectitle]
[p]En el presente artculo proponemos un abordaje sobre los consumos financiarizados de los sectores populares en Argentina. Como han destacado mltiples trabajos realizados en diferentes pases latinoamericanos, el estudio de este fenmeno, reciente y muy extendido, exige poner en suspenso algunos de los lugares comunes que han fundamentado la caracterizacin de la vida econmica de los sectores populares. Proponemos aqu algunas direcciones tericas para repensar estos consumos y presentamos el anlisis de los resultados de una investigacin, an en curso, sobre consumo y endeudamiento en sectores populares del rea metropolitana de Buenos Aires.[/p][/xmlabstr]
[kwdgrp language="es"][sectitle]Palabras claves:[/sectitle] [kwd]consumo[/kwd]; [kwd]finanzas[/kwd]; [kwd]sectores populares[/kwd]; [kwd]economa popular.[/kwd][/kwdgrp]

[xmlabstr language="en"][sectitle]Abstract[/sectitle]
[p]An approach is proposed on the study of financial consumption in the low-income sectors of Argentina. As mentioned in multiple research studies conducted in different Latin American countries, the study of this recent and widespread phenomenon demands to highlight some of the common places that have caused the characterization of the economic life of the popular sectors. We propose some theoretical guidelines to reconsider such consumption and analyze the results of our still ongoing investigation regarding consumption and indebtedness in the lower sectors of the metropolitan area of Buenos Aires.[/p][/xmlabstr]
[kwdgrp language="en"][sectitle]Keywords:[/sectitle] [kwd]consumption[/kwd]; [kwd]finance[/kwd]; [kwd]popular sectors[/kwd]; [kwd]popular economy[/kwd][/kwdgrp].

[hist]Fecha de recepcin: [received dateiso="20170216"]16-02-2017[/received].
Aceptado el [accepted dateiso="20170905"]05-09-2017[/accepted].[/hist]
Fechas de reenvos: 24-03-2017, 29-05-2017, 14-07-2017, 18-07-2017, 21-08-2017, 01-09-2017.
Publicado el 11-09-2017.



[xmlbody][subsec][sectitle]Introduccin[/sectitle]


[p]Si bien el concepto de "financiarizacin" se presenta amplio e impreciso, su eventual falta de rigurosidad permite englobar abordajes y anlisis que privilegian diversos aspectos, dimensiones, escalas y metodologas. A propsito de esto, Van der Zwan ([xref ref-type="bibr" rid="r31"]2014[/xref]) ha elaborado un estado del arte sobre la nocin de financiarizacin (financialization) en la que destaca tres enfoques. Uno de ellos consiste en entender la financiarizacin como rgimen de acumulacin; el otro refiere a los cambios en las organizaciones y en la gestin corporativa moderna y, por ltimo, un tercer acercamiento se centra en las experiencias de las finanzas al nivel de las prcticas de los sujetos. En lneas generales, podramos decir que interrogar el concepto de financiarizacin apunta a elaborar nuevas categoras y herramientas conceptuales que ayuden a entender las transformaciones del capitalismo contemporneo. En particular, Epstein ([xref  ref-type="bibr" rid="r10"]2005[/xref]) propone entender por financiarizacin las transformaciones del capitalismo mundial en trminos de globalizacin financiera y, con ello, la expansin e intromisin de las finanzas en todos los mbitos de la vida social.[/p]

[p]En este trabajo nos proponemos analizar las modalidades especficas que adquiere la financiarizacin de los consumos de los sectores populares en la Argentina actual. Los procesos de creciente financiarizacin a travs de los cuales se genera una parte significativa de las prcticas econmicas cotidianas de las personas constituyen una dimensin compleja y central a la hora de comprender las actuales formas de consumo de los distintos sectores sociales; entre ellos, las clases populares. Tanto a nivel local como regional, diversos estudios han sealado la importancia de analizar las redes monetarias que tejen las economas y los presupuestos domsticos de los grupos sociales de menores recursos ([xref ref-type="bibr" rid="r30"]Roig, 2015[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r12"]Figueiro, 2013[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r34"]Wilkis, 2013[/xref], [xref ref-type="bibr" rid="r35"]2014[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r18"]Hornes, 2014[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r24"]Mller, 2009[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r32"]Villarreal, 2004[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r26"]Ossandn, 2011[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r27"]Ossandn, Arizta, Barros y Peralta, 2012[/xref]; entre otros). Estos trabajos han buscado dar cuenta del grado de monetizacin en el que se inscriben las prcticas y relaciones sociales del universo popular, muchas veces invisibilizado por abordajes centrados en la economa de la pobreza, la subsistencia, la exclusin y la informalidad.[/p]

[p]Nuestra reflexin se inscribe en los ltimos aos, correspondientes al amplio perodo de gobiernos kirchneristas (2003-2015), en los que el consumo interno y masivo fue considerado pilar del crecimiento econmico. Los datos del Banco Central de la Repblica Argentina (BCRA) sealan que durante estos aos el grueso del stock total de crdito otorgado a empleados en relacin de dependencia se ha compuesto de prstamos personales y con tarjeta de crdito, quedando en segundo lugar los prendarios y representando los crditos hipotecarios apenas un 10% ([xref ref-type="bibr" rid="r4"]Bercovich, 2016[/xref])[xref ref-type="fn" rid="fn4"]4[/xref]. Esta recomposicin del mercado de crdito implic una diversificacin y segmentacin de la oferta crediticia que de la mano de determinadas polticas pblicas propuls el consumo y endeudamiento de los sectores de menores ingresos, tradicionalmente no bancarizados pero s alcanzados por estructuras financieras no reguladas por la autoridad monetaria[xref ref-type="fn" rid="fn5"]5[/xref]. Marcando un paralelismo con lo que suceda en los sectores medios, para el ao 2009, una encuesta del BCRA constataba que dentro del "top five" de productos ofrecidos a los sectores bajos por las entidades financieras no reguladas[xref ref-type="fn" rid="fn6"]6[/xref] se encontraban los siguientes: prstamos personales (57%), prstamos de bajo monto (54%), tarjeta de crdito (28%), microcrditos (17%), caja de ahorro (10%).[/p]

[p]En el marco de esta coyuntura, cabe preguntarse: en qu condiciones se realiza ese consumo?, a travs de qu medios?, a qu costos? En trminos analticos, el consumo deviene una puerta de entrada para reconstruir las especificidades de las economas populares en sus vinculaciones con las caractersticas que presentan los sectores ms dinmicos de la economa capitalista. La financiarizacin -entendida como el uso de tarjetas de compra, tarjetas de crdito y crditos personales- es un indicador del modo en que lo financiero se conecta con lo popular[xref ref-type="fn" rid="fn7"]7[/xref]. A la vez, no es posible comprender o dimensionar las implicancias sociales y polticas de la ampliacin del consumo sin posar la mirada sobre las particularidades que asumen las economas populares e informales. Investigaciones regionales como la de Cielo y Antequera ([xref  ref-type="bibr" rid="r6"]2012[/xref]), en Bolivia, o las de Giraldo ([xref  ref-type="bibr" rid="r16"]2013[/xref]), en Colombia, advierten sobre las mltiples relaciones no lineales que vinculan la materialidad de los espacios de la economa popular con la totalidad social y la economa general. [/p]

[p]En efecto, la economa popular como fenmeno social engloba un sinfn de prcticas y lgicas que no se desarrollan por fuera del "mercado" o en contra del capitalismo, sino en sus pliegues e intersticios ([xref ref-type="bibr" rid="r13"]Figueiro, 2016[/xref]). Numerosas investigaciones han evidenciado las mltiples conexiones entre la formalidad e informalidad, la legalidad e ilegalidad, lo local e internacional, lo mercantil y lo personal, que atraviesan las formas laborales, las economas domsticas y las prcticas de consumo y gasto que se configuran en el universo popular ([xref ref-type="bibr" rid="r36"]Wilkis y Roig, 2015[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r25"]Mller, 2014[/xref]; [xref ref-type="bibr" rid="r14"]Gago, 2012[/xref], [xref ref-type="bibr" rid="r15"]2013[/xref]; entre otros).[/p]

[p]En la primera seccin de este trabajo presentamos algunas de las ideas principales que orientan tericamente nuestra investigacin. Sostenemos que el anlisis de las prcticas de consumo financiarizado ofrece un va de acceso fundamental para pensar la economa popular desde un punto de vista renovado. En la segunda seccin presentamos el anlisis de los resultados parciales de la investigacin emprica8 de la que estamos participando. La primera que, con un enfoque cuantitativo, interpela los consumos financiarizados de los sectores populares en la Argentina, desde una perspectiva atenta a los desarrollos recientes de la sociologa econmica en la regin. Acompaamos el anlisis de estos datos con algunas hiptesis que pretenden proyectar una posible agenda de investigacin futura.[/p]


[/subsec][subsec][sectitle]Seccin primera: algunas ideas en torno a los consumos financiarizados de los sectores populares[/sectitle]


[subsec][sectitle]Sobre la economa popular[/sectitle]


[p]La definicin de la economa popular dependi durante mucho tiempo, fundamentalmente, del modo en que fue pensada su integracin (funcional o no funcional) al rgimen de acumulacin capitalista ([xref ref-type="bibr" rid="r5"]Chena, 2017[/xref]). La reflexin en torno a la pobreza, primero, y en torno a la exclusin social ([xref ref-type="bibr" rid="r19"]Kessler, 2014[/xref]), luego, sirvi como criterio de demarcacin para definir las prcticas y los actores que formaban parte de aquella regin de la economa que se caracteriz como "informal".[/p]

[p]El desarrollo de la categora "informalidad" ha permitido, en diferentes momentos histricos, caracterizar a la economa popular, por oposicin a la "economa formal", a partir de fenmenos tales como los bajos ingresos, la precariedad laboral, la escasa productividad y la falta de innovacin. Este tipo de perspectiva condujo mayormente a postergar el anlisis detallado de algunas de las prcticas e instituciones econmicas de los sectores populares. El estudio de los consumos y de la vida financiera de estos sectores, por caso, ha merecido mucha menor atencin que el estudio de sus ingresos y su actividad laboral.[/p]

[p]La perspectiva terica que fundamenta nuestra indagacin sobre los consumos financiarizados de los sectores populares fija un punto de partida alternativo para pensar la economa popular, que no se apoya en la oposicin dicotmica entre economa formal e informal. Proponemos pensar la economa popular en la interseccin de dos rdenes de interrogacin complementarios. En este sentido, la economa popular se considera:[/p]

I) [list listtype="roman-upper"][li]Como una posicin objetivada dentro de la estructura social a partir del sistema de precios ([xref ref-type="bibr" rid="r29"]Roig, 2017[/xref]).[/li]
II) [li]Como una serie de prcticas sociales que producen formas especficas, institucionales y subjetivas de participar en la trama social de intercambios econmicos. [/li][/list]

[p]La apuesta terica que se plantea desde esta lnea de trabajo es descubrir a travs del estudio de las prcticas e instituciones especficas, las tramas fiscales, financieras, laborales y de consumo que condicionan el posicionamiento estructural (Ibd.) y la construccin subjetiva de los colectivos estudiados al interior de sociedades marcadamente desiguales. Los ingresos percibidos y la inclusin fiscal[xref ref-type="fn" rid="fn9"]9[/xref] no deben ser analizados al margen de los costos financieros, las modalidades de consumo y los precios relativos que afrontan los sectores populares. [/p]


[/subsec][subsec][sectitle]Sobre los consumos financiarizados como clave interpretativa[/sectitle]


[p]En particular, sostenemos que el estudio de los consumos y de la vida financiera contribuye fundamentalmente a la comprensin actual de los sectores populares. El consumo puede transformarse en una puerta de entrada para reconstruir las especificidades de la economa popular, estudiar las relaciones que mantiene con los otros sectores de la economa y descubrir la fisonoma local del capitalismo contemporneo. Al mismo tiempo, los consumos permiten vislumbrar la trama financiera de la que participan los sectores populares. Consideramos que es necesario preguntarse, entonces, en qu condiciones (qu, dnde y cundo), a travs de qu medios y a qu costos consumen estos sectores.[/p]

[p]Si bien la preocupacin por el consumo ha estado muy presente en los debates sobre la situacin econmica argentina reciente, en trminos de problemtica social muchas veces qued subordinado a la interrogacin sobre el "poder de compra" del ingreso, que aparece como la dimensin ms confiable para evaluar el bienestar social. Desde este punto de vista, la atencin sobre los sectores populares queda fuertemente determinada a partir de la presuncin de que ellos comprometen, en mayor medida y de modo ms urgente, sus consumos a la satisfaccin de sus necesidades bsicas. Es decir, un agente que, en principio, no gestiona excedentes ni participa de circuitos financieros que no estn ligados a la subsistencia. Al fin y al cabo, quin le prestara dinero a quien no tiene capacidad de ahorro? y cmo sera capaz de prestar dinero este a otros si todo su dinero est comprometido en las consumos bsicos?[/p]

[p]Estos presupuestos, formulados originalmente como principios explicativos, tienden habitualmente a convertirse, a partir de una serie de deslizamientos, en los puntos de apoyo valorativos de una consideracin moral sobre los usos que los sectores populares hacen del dinero. Especficamente, fundamentan juicios normativos que cuestionan las decisiones de consumo que estos adoptan. Los gastos que los sectores populares orientan al consumo de bienes no bsicos son juzgados como "irracionales" (Figueiro, [xref  ref-type="bibr" rid="r12"]2013[/xref]) o moralmente "reprobables" (Wilkis, [xref  ref-type="bibr" rid="r34"]2013[/xref]).[/p]

[p]En trminos tericos, no advertir la necesidad de pensar la gestin y destruccin de excedentes (Bataille, [xref  ref-type="bibr" rid="r3"]2008[/xref])  como una dimensin central -y lgicamente autnoma- para pensar el consumo, limita la posibilidad de comprender la vida econmica de los sectores populares. El consumo es una prctica social compleja que tiene una dinmica autnoma. De hecho, el consumo avanza sobre las fronteras de los ingresos y se proyecta en formas de endeudamiento que responden a racionalidades refractarias a la "formalizacin econmica" (Polanyi, [xref  ref-type="bibr" rid="r28"]1976[/xref]). Surge, entonces, la necesidad de dislocar los marcos preconcebidos que pretenden regir terica y moralmente las articulaciones entre consumo, ingreso, ahorro y deuda, y avanzar en enlaces empricamente fundamentados entre estas nociones; algo no solo demandado para el caso de los sectores populares, claramente.[/p]

[p]La financiarizacin de los consumos populares puede ser rastreada en una serie de prcticas que muestran como "lo popular" participa de las tramas financieras: uso de tarjetas de compra, tarjetas de crdito y crditos personales, adems de acceso a prstamos de dinero y de tarjetas entre familiares y amigos. Ahondar en ello resulta necesario para comprender el sentido que hoy tiene hablar de "economa popular", debido, al menos, a dos motivos: por un lado, porque los vnculos financieros muestran formas particulares en que se configura la existencia econmica de los sectores populares; por otro lado, porque estos vnculos financieros tambin expresan rasgos del funcionamiento sistmico de las finanzas en el conjunto de la economa. Estudiar el modo en que se realizan los consumos en la economa popular permite, en suma, dar cuenta de las formas de dominacin que trama el sector financiero y de las estrategias sociales frente a estas (De Certeau, [xref  ref-type="bibr" rid="r7"]1996[/xref]), as como tambin, finalmente, permite caracterizar la posicin estructural que ocupan los sectores populares. Las condiciones asimtricas, a travs de las cuales los sectores populares acceden a las mediaciones financieras y a los intercambios comerciales, convergen para determinar estructuralmente la singularidad de la economa popular frente a otros sectores de la sociedad (por ejemplo, las clases medias).[/p]


[/subsec][/subsec][subsec][sectitle]Seccin segunda: la investigacin y sus resultados[/sectitle]


[subsec][sectitle]Anlisis de los datos preliminares[/sectitle]


[p]Hace apenas 25 aos, cuando Deleuze ([xref  ref-type="bibr" rid="r8"]1995[/xref]) proclamaba al "hombre endeudado" como figura subjetiva de las sociedades contemporneas, aun pensaba que tres cuartas partes de la humanidad seguiran siendo "...demasiado pobres para endeudarlas..." (p. 283). Recientemente, siguiendo la misma estela de pensamiento, Lazzarato ([xref  ref-type="bibr" rid="r22"]2013[/xref]) consider la relacin deudor-acreedor como la forma contempornea de la lucha de clases. Podramos imaginar que entre estas dos referencias media un salto epocal: el desarrollo del capitalismo financiero como rgimen global de acumulacin.[/p]

[p]Como exponen diversos trabajos[xref ref-type="fn" rid="fn10"]10[/xref], este proceso se ha manifestado como un ciclo de transformaciones a escala latinoamericana. El proceso de masificacin del consumo a crdito ha implicado tanto la extensin y fortalecimiento de prcticas y saberes institucionales preexistentes como el desarrollo de instituciones nuevas. Por instituciones no nos referimos exclusivamente a las instancias legalmente reconocidas como tales (tarjetas de crdito, crditos al consumo, etc.), sino tambin a aquellas no formalizadas que operan simultneamente -de manera integrada o paralela- al sistema legalmente sancionado (por ejemplo, los prstamos monetarios entre familiares y amigos, las estrategias familiares para acceder al sistema de crdito, etc.). Es en relacin con esta estructura de financiamiento que las prcticas concretas de consumo financiarizado de los sectores populares en la regin adquieren su significado especfico.[/p]

[p]Los datos que presentamos a continuacin surgen de la encuesta desarrollada dentro del proyecto "Hacia una economa de los sectores populares: Desafos conceptuales y polticos" por el Centro de Investigaciones Socio-econmicas de Buenos Aires (CISBA), y que hemos aplicado entre noviembre de 2013 y finales de 2014 en diferentes partidos de la provincia de Buenos Aires[xref ref-type="fn" rid="fn11"]11[/xref]. Este proyecto participa de una agenda terica comn con los estudios regionales anteriormente mencionados. En particular, comparte con trabajos etnogrficos, como los de Wilkis ([xref  ref-type="bibr" rid="r34"]2013[/xref], [xref ref-type="bibr" rid="r35"]2014[/xref]) y Figueiro ([xref  ref-type="bibr" rid="r11"]2010[/xref], [xref ref-type="bibr" rid="r12"]2013[/xref]), una serie de interrogantes y diagnsticos sobre la vida econmica de los sectores populares pero, a diferencia de ellos, avanza en la construccin de una ambiciosa investigacin cuantitativa.[/p]

[p]La encuesta busc relevar los consumos financiarizados de los sujetos interrogados, quienes, por sus caractersticas sociodemogrficas, permiten inducir resultados ms generales sobre la economa popular. Se busc conocer el tipo de artculo, la forma de pago y las prcticas e instituciones financieras involucradas en estas transacciones. Tambin se indag sobre el nivel y tipo[xref ref-type="fn" rid="fn12"]12[/xref] de ingresos que percibe esta poblacin para poder ofrecer una caracterizacin ms precisa de ella y del impacto que sobre su economa tiene el acceso a crditos o prstamos para el consumo.[/p]

[p]Dividimos en dos secciones el anlisis de los datos producidos. En la primera presentamos los datos referidos a los bienes y a la modalidad de pago; en la segunda avanzamos en la caracterizacin de las formas de financiacin especficas.[/p]


[/subsec][subsec][sectitle]Datos referidos a los bienes y a la modalidad de pago[/sectitle]


[p]Los datos producidos corresponden a 282 consumos de bienes y servicios no bsicos. En trminos sociodemogrficos, la poblacin encuestada se compone -en mayor medida- de trabajadores cooperativistas que integran el programa Argentina Trabaja[xref ref-type="fn" rid="fn13"]13[/xref]. [/p]
[p]Como muestra la [xref ref-type="table" rid="t1"]Tabla 1[/xref], las compras de electrodomsticos, ropa, celulares y muebles representan el 77% de los consumos recogidos. Solo los electrodomsticos representan el 41%, y la ropa el 18% del total. Tomando este grupo de bienes es interesante observar que no todos ellos son adquiridos en la misma medida recurriendo a planes de cuotas. As, se observa que mientras que el 76,5% de las compras de electrodomsticos se hicieron en cuotas, en el caso de la ropa estas se emplearon en el 54% de los casos; y en cuanto a los celulares y los muebles, estos alcanzaron, respectivamente, al 57% y al 68% de los casos. [/p]

[tabwrap id="t1"][label]Tabla 1[/label]. [caption]Adquisicin de bienes y servicios no bsicos y, relativos a cada uno, pago en cuotas[/caption]

[graphic href="?a03v22n52"][/graphic]

[fntable id="TFN1"]Fuente: elaboracin propia con base en la encuesta aplicada, Cisba. 2013-2014. [/fntable][/tabwrap]

[p]En trminos de evaluar la extensin de los consumos financiarizados, estos datos y los restantes exhibidos muestran una participacin elevada de la poblacin analizada en estructuras de financiamiento. Con excepcin de las categoras "Fiestas (15 y matrimonio)" y "Materiales de construccin", donde los valores son inferiores, y de "Entierros", donde no se registraron pagos en cuotas, para el resto de las categoras los consumos realizados en cuotas son en todos los casos superiores a la mitad del total relativo. Estos datos permiten afirmar una proposicin que podra resultar contraintuitiva. Muestran que en dos de los mbitos que requieren mayores erogaciones -como son las fiestas y los entierros- los pagos en cuotas son ostensiblemente menos frecuentes (13% y 0%, respectivamente) que en consumos menos onerosos (por ejemplo, ropa). Las cuotas no aparecen como el destino necesario de los consumos ms costosos, sino como un sistema del que participa cierto tipo de comercios que no necesariamente es el mismo en todos los sectores sociales. Del total de los consumos relevados, el 71% ha sido realizado a crdito, mientras que el 28% al contado. Distribucin que, como vemos, no depende necesariamente del valor de los bienes en cuestin.[/p]

[p]La canasta de consumos de los sectores populares exhibe una heterogeneidad de costos radical cuando se la contrasta con la de otros sectores sociales. Los bienes comercializados en La Salada (o en otras saladitas) (Gago, [xref  ref-type="bibr" rid="r14"]2012[/xref]) o en productos alimenticios circulan dentro de la economa popular a precios ms accesibles (Roig, [xref  ref-type="bibr" rid="r29"]2017[/xref]). Los nuevos consumos de electrodomsticos, sin embargo, en relacin con los presupuestos mensuales y a la inestabilidad laboral, presentan un diferencial de costos altsimo (Ibd.). En relacin con este punto, nuestra intencin es mostrar que la presencia desigual de las formas de financiamiento en las diferentes reas de consumo de la economa popular no responde inmediatamente a los precios de los bienes en cuestin. Tomando este dato en forma aislada, sera posible afirmar que, para el caso de los sectores populares, los servicios (funerarios, fiestas, etc.) parecieran an menos integrados a redes de financiamiento respecto de la oferta de bienes, especialmente tecnolgicos. 	[/p]

[p]Resulta necesario avanzar en el estudio del funcionamiento de las diferentes reas de consumo de los sectores populares para entenderlas en su especificidad. Observamos, por ejemplo, que en momentos de recorte de los ingresos[xref ref-type="fn" rid="fn14"]14[/xref] algunos encuestados comenzaban a endeudarse para comprar alimentos, lo que invita a incorporar fluctuaciones temporales. Observamos, asimismo, que algunos de los bienes adquiridos no se ofreceran para el pago al contado, sino solo en cuotas, lo que exige relativizar la consideracin sobre las formas de pago[xref ref-type="fn" rid="fn15"]15[/xref].[/p]


[/subsec][subsec][sectitle]Caracterizacin de las formas de financiacin especficas[/sectitle]


[p]Los datos recogidos hasta el momento sobre consumo nos permiten evaluar la incidencia y las modalidades que adopta la financiarizacin para el caso de los consumos de los sectores populares. Por ejemplo, de la extensin de las redes de asistencia financiera entre familiares, amigos y vecinos nos habla el hecho de que casi un tercio de los encuestados (31%) dijo prestar regularmente dinero a amigos o familiares. Este dato, que podra merecer diferentes ponderaciones, se torna particularmente elocuente cuando se lo contrasta con el modo en que el pensamiento econmico obtura la posibilidad de gestin de excedentes para estos sectores. Entre quienes prestan dinero, el 51% dice prestar hasta $200, el 32% presta entre $201 y $400 y el 17% restante presta ms de $400. La presencia de excedentes dentro del grupo analizado nos invita a especular a propsito de categoras y lgicas que instan a desacoplar aquello que el pensamiento econmico ha enlazado, y a pensar que la lgica que gobierna el ahorro y la lgica que gobierna el consumo no son equivalentes ni complementarias, en la medida en que no estn determinadas de igual forma por el ingreso. [/p]

[p]Por otra parte, es posible perfilar algunas caractersticas estandarizadas de las formas de financiamiento a la que tiene acceso la poblacin encuestada en sus consumos:[/p]

[p]En el 97% de los consumos las cuotas son mensuales. En este sentido, es relevante recordar que la poblacin analizada recibe la mayor parte de sus ingresos (59% no tiene otro trabajo) tambin en forma mensual (tanto el programa Argentina Trabaja como la Asignacin Universal por Hijo se abonan mensualmente).[/p]

[tabwrap id="t2"][label]Tabla 2. [/label][caption]Modalidad temporal de los planes de cuotas de los bienes y servicios no bsicos adquiridos[/caption]

[graphic href="?a03v22n52"][/graphic]

[fntable id="TFN2"]Fuente: elaboracin propia con base en la encuesta aplicada, Cisba. 2013-2014.[/fntable][/tabwrap]

[p]En cuanto a la duracin de los planes de cuotas, como muestra la [xref ref-type="table" rid="t2"]Tabla 2[/xref], encontramos que el 29% de los consumos analizados se realizaron en planes de 4 a 6 cuotas y el 37% en planes de 12 cuotas, lo cual emparenta estos sistemas con la estructura de financiamiento ms extendida en el resto de la sociedad argentina, donde los plazos estndares son los de 3, 6 y 12 cuotas mensuales. No hemos podido discriminar de qu modo y en qu medida la oferta de este tipo de planes de cuotas se vincula con los planes de financiamiento del consumo promovidos por el gobierno nacional para estimular de demanda interna.[/p]

[tabwrap id="t3"][label]Tabla 3[/label]. [caption]Monto de las cuotas de los bienes y servicios no bsicos adquiridos en cuotas[/caption]

[graphic href="?a03v22n52"][/graphic]

[fntable id="TFN3"]Fuente: elaboracin propia con base en la encuesta aplicada, Cisba, 2013-2014.	[/fntable][/tabwrap]

[p]Por otro lado, cuando observamos los montos de las cuotas pagadas tambin se advierten ciertas regularidades. En el 78% de los consumos analizados los encuestados pagan cuotas de entre $101 y $500, como se aprecia en la [xref ref-type="table" rid="t3"]Tabla 3[/xref]. El 43% pag cuotas de entre $101 y $300 y el 35% de entre $301 y $500. Solamente el 17% pag cuotas de ms de $501 y tan solo el 6% pag cuotas de menos de $100. El monto de estas cuotas, por s mismo, da una idea del universo de bienes a los que la poblacin que estamos estudiando tiene acceso. [/p]
[p]Considrese que en 2014 los ingresos percibidos por los beneficiarios del programa Argentina Trabaja; es decir, la poblacin estudiada, eran de $2.000; en 2015, pasaron a ser de $2.600 y, recientemente, en 2016 representan un monto de $3.120. Para tener una referencia ms abarcativa referida al valor de las cuotas pagadas por estos bienes, puede considerarse que en enero del ao 2014 el Salario Mnimo Vital y Mvil[xref ref-type="fn" rid="fn16"]16[/xref] era de $3.600, y en septiembre del mismo ao alcanz los $4.400, fecha para la cual el dlar estaba comercializndose a $8,33 para la compra y en $8,41 para la venta.  [/p]

[p]El anlisis de las fuentes de crdito para estos consumos ofrece datos importantes para tratar de caracterizar la estructura de financiamiento que se encuentra actualmente operando. Del total de los consumos, como se exhibe en la [xref ref-type="table" rid="t4"]Tabla 4[/xref], tres de cada cuatro fueron financiados por los mismos locales de electrodomsticos y por las tarjetas de crdito. Este dato ofrece una imagen contundente respecto de la institucionalizacin de la financiarizacin en los sectores populares. Por s mismo bastara para contestar a los imaginaros sociales que asocian la estructura de consumos de este grupo con esquemas altamente informales, personales o, en el peor de los casos, irracionales y anmicos.[/p]

[tabwrap id="t4"][label]Tabla 4[/label]. [caption]Persona o entidad duea de la deuda contrada en la adquisicin del bien o servicio no bsico pagado en cuotas[/caption]

[graphic href="?a03v22n52"][/graphic]

[fntable id="TFN1"]Fuente: elaboracin propia con base en la encuesta aplicada, Cisba, 2013-2014.[/fntable][/tabwrap]

[p]Ahora bien, cabe destacar que el 58% de los consumos analizados fue financiado directamente por los locales de electrodomsticos donde se compraron los productos (mientras que solo el 17% del total fue financiado por las tarjetas de crdito). Este dato habilita una agenda de investigacin para pensar la forma especfica en que se construye el sujeto endeudado popular en relacin con las casas de electrodomsticos, que no constituyen un espacio de consumo homogneo. Como ha advertido Wilkis ([xref  ref-type="bibr" rid="r35"]2014[/xref]), el funcionamiento financiero de las grandes cadenas de electrodomsticos y de los locales barriales del rubro ubicados se distingue drsticamente; mientras que los primeros ofrecen instrumentos formales de crdito, los segundos disean sus propias estrategias e instrumentos informales. Un estudio de las formas de produccin subjetiva del sujeto endeudado popular en nuestro pas debera poder explicar la articulacin que durante los ltimos aos se ha dado en torno al rubro electrodomsticos, entre exigencias de distincin, estructuras de financiamiento y polticas pblicas de estmulo al consumo. [/p]

[p]Aunque en trminos comparativos pueda parecer poco importante, en s misma la presencia de las tarjetas de crdito en los consumos de los sectores populares es tambin un dato fundamental reciente, y cuya incidencia puede proyectarse que ser cada vez ms importante[xref ref-type="fn" rid="fn17"]17[/xref]. El avance de las tarjetas como instrumento financiero quizs constituya el dato ms significativo en funcin de argumentar la hiptesis con la que iniciamos esta seccin, respecto de considerar la financiarizacin de los sectores populares como la consecuencia de una mutacin estructural en el desarrollo del capitalismo. Wilkis ([xref  ref-type="bibr" rid="r35"]2014[/xref]) ha sealado que "(...) las tarjetas de crdito ya no portan su tradicional signo distintivo de clase: se han vuelto plebeyas" (p. 233). Esta afirmacin ha sido corroborada por estudios realizados en otros pases de la regin[xref ref-type="fn" rid="fn18"]18[/xref]. [/p]

[p]Los datos procesados sobre el monto de la tasa de inters que paga la poblacin analizada ofrecen los resultados ms preocupantes de nuestro estudio. Del anlisis de 81 consumos registrados surge que los encuestados han debido afrontar crditos con tasas de inters promedio del 89%; ms all incluso del 57% que haba observado Figueiro ([xref  ref-type="bibr" rid="r11"]2010[/xref]), en un estudio sobre el financiamiento ofrecido por casas de electrodomsticos e instituciones que ofrecen prstamos inmediatos. Se trata de una diferencia sustancial con la que afrontan otros sectores sociales que pueden financiar sus consumos al 0% de inters anual o con tasas que no van ms all del 20%. Una situacin especialmente gravosa en funcin de las formas de financiamiento a las que acceden los sectores populares, ya que "...tienen incorporado la obligacin de pago de deudas, sin que puedan negociar o tener derechos protegidos" (Roig, [xref  ref-type="bibr" rid="r29"]2017[/xref], p. 90).[/p]

[tabwrap id="t5"][label]Tabla 5[/label]. [caption]Uso de tarjeta de crdito en los consumos[/caption]

[graphic href="?a03v22n52"][/graphic]

[fntable id="TFN2"]Fuente: elaboracin propia con base en la encuesta aplicada, Cisba, 2013-2014.[/fntable][/tabwrap]

[tabwrap id="t6"][label]Tabla 6[/label]. [caption]Titularidad de la tarjeta de crdito utilizada en los consumos[/caption]

[graphic href="?a03v22n52"][/graphic]

[fntable id="TFN3"]Fuente: elaboracin propia con base en la encuesta aplicada, Cisba, 2013-2014.[/fntable][/tabwrap]

[p]Como se aprecia en la [xref ref-type="table" rid="t5"]Tabla 5[/xref], de las 183 personas consultadas solo el 25 % ha afirmado utilizar tarjeta de crdito. De este porcentaje, como muestra la [xref ref-type="table" rid="t6"]Tabla 6[/xref], ms de la mitad (el 53%) ha manifestado que la tarjeta pertenece a un familiar. Estos prstamos hablan de cierta mutualizacin del dinero dentro del hogar (Weber, [xref  ref-type="bibr" rid="r33"]2005[/xref]) que, como fue evidenciado en el caso chileno (Ossandn et al., [xref  ref-type="bibr" rid="r27"]2012[/xref]), articulan "circuitos comerciales" (Zelizer, [xref  ref-type="bibr" rid="r37"]2005[/xref]). Apenas el 27 % de los consultados confirm ser titular de la misma y el restante 13 % corresponde a quienes poseen extensin de una tarjeta perteneciente a un tercero. De igual modo, los crditos personales no siempre se obtienen a "nombre propio", sino que es usual gestionarlo a nombre de algn pariente. En efecto, del total de los consumos en cuotas que hemos relevado (178 sobre una base de 282[xref ref-type="fn" rid="fn19"]19[/xref]), constatamos que solo el 50% es titular formalmente del instrumento financiero. Es decir, a travs del uso de la propia tarjeta de crdito (siendo titular) o de un crdito personal solicitado y ofrecido por el comercio.[/p]

[p]Si contemplamos esta prctica de prstamos de tarjetas de crdito junto al dato exhibido al inicio de esta seccin referido a los prstamos de dinero entre familiares y amigos (el 31% de los entrevistados declar prestar dinero y el 54 % de estos dijo prestarlo a familiares), es posible comenzar a reconstruir la escala domstica de las tramas de financiamiento de la economa popular, la cual requiere aun de un estudio atento a sus dinmicas y formas de jerarquizacin especfica. Wilkis ([xref  ref-type="bibr" rid="r35"]2014[/xref]) remarca que en la socializacin de los instrumentos tambin se produce la "socializacin de las deudas" (p. 246) entre los miembros del hogar, con el fin de sostener la reproduccin material. Haciendo hincapi en la dinmica familiar, advierte que es la familia en su conjunto la que se endeuda o, en otras palabras, la que gestiona las deudas existentes en el presupuesto domstico. Pero esta consideracin pareciera no atender a los modos en que al interior de las familias se construyen roles subjetivos jerrquica y funcionalmente diferentes. Es decir, quien puede obtener un crdito o prestar una tarjeta de crdito ocupa una posicin en la economa popular diferente de quien requiere de la asistencia de aquel para poder acceder a los consumos. Las estrategias financieras familiares se constituyen como corolario de las formas de acceso al crdito. A este respecto, el acceso de las mujeres al crdito (a travs de una tarjeta o crdito personal) es un hecho que no puede separarse del entrecruzamiento de dos fenmenos: la extensin del mercado del crdito y la poltica social (Wilkis, [xref ref-type="bibr" rid="r35"]2014[/xref]). Del total de personas encuestadas, el 66% correspode a mujeres, de las cuales el 52% recibe la AUH. Esta transferencia monetaria condicionada, a diferencia del ingreso social por trabajo recibido en el marco del programa Argentina Trabaja, ha sido sealada como sustituto vlido de documentos de identificacin econmica (Lafert, [xref  ref-type="bibr" rid="r21"]2014[/xref]). Efectivamente, la Asignacin Universal por Hijo (AUH) es ampliamente utilizada como "garanta econmica" para acceder a un crdito o a una tarjeta.[/p]


[/subsec][/subsec][subsec][sectitle]Conclusin[/sectitle]


[p]Este artculo ha intentado realizar un aporte a la comprensin de la fisonoma e incidencia de los consumos financiarizados de los sectores populares. En este sentido, los datos analizados han buscado confirmar la apuesta formulada al inicio de este trabajo: los consumos financiarizados ofrecen una perspectiva analtica renovada para pensar la economa popular. Decamos que confibamos en que el modo de producir esta aproximacin consista en proponer una doble inscripcin, estructural y subjetiva, de las prcticas e instituciones sociales analizadas. Ahora bien, en lneas generales, los resultados alcanzados ofrecen una caracterizacin precisa de los consumos financiarizados de los sectores populares:[/p]

* [list listtype="bullet"][li]Son consumos orientados mayormente a la adquisicin de productos electrnicos y, en menor medida, de ropa; dos reas que el Estado nacional estimul particularmente durante los aos estudiados, a travs de planes de financiamiento que alcanzaban las prcticas formalizadas de consumos[/li]
* [li]Son consumos que, a travs de los sistemas de financiamiento utilizados, muestran la penetracin que tienen en la economa popular los negocios de electrodomsticos y las tarjetas de crdito[/li]
* [li]Son consumos que revelan la existencia de una vida financiera de la economa popular cuya singularidad surge del modo en que se traman en ella prcticas e instituciones generales (tarjetas de crdito, crditos al consumo, etc.) con prcticas e instituciones especficas (prstamos de dinero y tarjetas de crdito entre familiares).[/li]
* [li]Son consumos que, de este modo, nos colocan en situacin de explorar el funcionamiento de las economas domsticas de los sectores populares y, especficamente, el modo en que los ingresos y los consumos afectan la configuracin de las familias.  [/li]
* [li]Son consumos, finalmente, que dan cuenta de la existencia de un fenmeno social extendido y tericamente desafiante. Al mismo tiempo, estos consumos alertan sobre la necesidad de polticas pblicas orientadas que impidan que sus participantes se vean afectados por situaciones abusivas (por ejemplo, en la fijacin de los precios o condiciones de financiamiento).[/li][/list]

[p]En trminos estructurales, el trabajo aporta datos precisos y circunstanciados para profundizar el anlisis de la inscripcin especfica de los sectores populares en las tramas financieras y de consumo. El tipo de bienes y las modalidades de financiamiento y, especialmente, la magnitud de las tasas de inters, recortan, a travs de los consumos, a un sujeto social particular. Complementan aquellos datos el estudio de las prcticas que animan una vida financiera que reescribe las condiciones formales impuestas por las tarjetas de crdito y los negocios que ofrecen compras en cuotas. Hemos tratado de orientar la indagacin sobre este aspecto, en direccin a la pregunta por el tipo de subjetividad que producen estas prcticas. Explcitamente, el anlisis realizado se ofrece como un ejercicio reflexivo que deja abiertas interrogantes que intentaremos responder en el futuro.[/p][/subsec][/xmlbody]


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[fngrp][fn id="fn3" fntype="other"]3 Investigacin realizada con el auspicio del Centro de Investigaciones Socio-Econmicas de Buenos Aires (CISBA), actualmente denominado Centro de Estudios Econmicos y Sociales, perteneciente al Banco de la Provincia de Buenos Aires. Proyecto: Hacia una economa de los sectores populares: Desafos conceptuales y polticos. El trabajo de campo se realiz entre los aos 2013 y 2014 en distintos partidos de la provincia de Buenos Aires, Argentina.[/fn]
[fn id="fn4" fntype="other"]4 Tomando a la familia asalariada promedio como parmetro, durante los gobiernos de Nstor y Cristina Kirchner el endeudamiento oscil entre un sueldo y medio (2003 y 2004) y dos sueldos (2008, 2014 y 2015), con picos mximos de 2,2 sueldos (2007 y 2013).[/fn]
[fn id="fn5" fntype="other"]5 A la expansin de la oferta crediticia en manos de entidades financieras reguladas y no reguladas por el BCRA a partir del ao 2003 hay que agregar la batera de polticas pblicas impulsadas desde el Estado (reconversin de planes sociales en contraprestaciones monetarias, AUH, etc.) que tendieron a incentivar el consumo interno en un escenario de reconfiguracin del mundo del trabajo; escenario caracterizado por la consolidacin de formas autogestivas y cooperativas de anclaje territorial y produccin a pequea escala.[/fn]
[fn id="fn6" fntype="other"]6 La muestra de entidades financieras no reguladas construida en la investigacin se compona de 25 cooperativas de crdito, 55 asociaciones mutuales, 3 financieras, 11 entidades de microfinanzas y 18 tarjetas de crdito no bancarias.[/fn]
[fn id="fn0" fntype="other"]7 La reconfiguracin del crdito hacia la banca personal es un fenmeno que no solo se manifiesta en el sistema financiero argentino, sino a nivel mundial, y que va acompaado de una gran rentabilidad en la medida en que -en comparacin con otras categoras-, se trata de prstamos de corto plazo, menores montos y mayor inters; todo lo cual redunda en un menor riesgo para los inversores y las entidades oferentes. Por otra parte, cabe destacar que el crdito a las familias se canaliza a travs de oferentes de diversa categora. As, es posible distinguir entre (i) entidades enmarcadas en la Ley de Entidades Financieras (bancos, cajas de crdito y otras compaas financieras), (ii) compaas de crdito al consumo no enmarcadas en dicha ley y, por lo tanto, no reguladas por el Banco Central ni por otro organismo de control interviniente en el sistema financiero, (iii) cooperativas y asociaciones mutuales, y (iv) tiendas comerciales minoristas. Un rasgo distintivo del segmento de crdito al consumo es que varios de los principales bancos argentinos de capital privado mantienen el control accionario de compaas especializadas en consumo (empresas emisoras de tarjetas de crdito, compaas financieras, compaas de microfinanzas, entre otros). ([xref ref-type="bibr" rid="r1"]Balzarotti y Anastasi, 2013[/xref]).[/fn]
[fn id="fn0" fntype="other"]8 Los datos producidos surgen del proyecto "Hacia una economa de los sectores populares: Desafos conceptuales y polticos", llevado adelante por el equipo de trabajo del Centro de Estudios Econmicos y Sociales, perteneciente al Banco de la Provincia de Buenos Aires.[/fn]
[fn id="fn9" fntype="other"]9 Giraldo ([xref ref-type="bibr" rid="r17"]2017[/xref]) coincide en remarcar que los trabajadores de la economa popular se encuentran por fuera del contrato social que se expresa por medio de la fiscalidad; es decir, de aquellas garantas y prestaciones sociales ofrecidas por el Estado a cambio del pago de impuestos o tributos.[/fn]
[fn id="fn10" fntype="other"]10 Slo a modo de ejemplo y sin nimo de exhaustividad, podemos mencionar a Ossadn ([xref ref-type="bibr" rid="r26"]2011[/xref]), Ossandn et al. ([xref ref-type="bibr" rid="r27"]2012[/xref]), Barros ([xref ref-type="bibr" rid="r2"]2009[/xref]), para el caso chileno; Kumar ([xref ref-type="bibr" rid="r20"]2004[/xref]) y Mller ([xref ref-type="bibr" rid="r24"]2009[/xref]), para el caso brasileo; Villarreal ([xref ref-type="bibr" rid="r32"]2004[/xref]), para el caso mexicano; Wilkis ([xref ref-type="bibr" rid="r35"]2014[/xref]), DOnnofrio ([xref ref-type="bibr" rid="r9"]2008[/xref]) y Figueiro ([xref ref-type="bibr" rid="r11"]2010[/xref]), para el argentino; entre tantos otros.[/fn]
[fn id="fn1" fntype="other"]11 Bella Vista, Berisso, Florencio Varela, General Rodrguez, La Plata, Lans, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Mximo Paz, Moreno, Quilmes y Tigre son algunos de los lugares que han sido visitados.[/fn]
[fn id="fn12" fntype="other"]12Aunque se trabaj con una poblacin que es cooperativista y tiene un ingreso homogneo, los trabajos adicionales comnmente llamados "changas"  y los programas sociales como la Asignacin Universal por Hijo (AUH) redundan ingresos totales diferentes.[/fn]
[fn id="fn13" fntype="other"]13El programa Argentina Trabaja, desarrollado por el Estado Nacional en relacin con los gobiernos municipales, contaba, al momento de realizar la encuesta, con aproximadamente 150.000 inscritos en la provincia de Buenos Aires. El programa tiene como destinatarios a personas de hogares en situacin de alta vulnerabilidad social y que no cuentan con otro ingreso proveniente de algn trabajo registrado, pensin u otro plan social.  La mayora de los beneficiarios (58,7%) estaba en un rango de edad que iba desde los 25 a los 49 aos, mientras que el 25,5% tena entre 18 y 24 aos. Solo el 19% de los titulares haba completado la educacin formal. [/fn]
[fn id="fn14" fntype="other"]14 A inicios de 2014 se hizo sentir la falta de actualizacin de los montos percibidos por los cooperativistas en relacin con la inflacin.[/fn]
[fn id="fn15" fntype="other"]15 Figueiro seala que "La precariedad laboral y la informalidad es "castigada" mediante recargos, tasas de inters muy superiores a la de los bancos o, en los casos extremos, directamente la exclusin en el acceso a ciertos bienes". ([xref ref-type="bibr" rid="r11"]2010[/xref], p.422).[/fn]
[fn id="fn16" fntype="other"]16 El Salario Mnimo Vital y Mvil es el piso salarial que convienen en establecer dentro del Consejo Nacional de Empleo, la Productividad y el Salario (conocido popularmente como "Consejo del Salario"), el gobierno nacional, los sindicatos y las cmaras empresariales. Su fijacin est establecida en el texto constitucional, en el artculo 14 bis. [/fn]
[fn id="fn7" fntype="other"]17Barros (2009) ha ofrecido datos certeros sobre la expansin del acceso a tarjetas de crdito en Chile. Para el caso Argentino an falta un estudio similar.[/fn]
[fn id="fn18" fntype="other"]18Vase para el caso de Chile, Montero y Tarzijn (2010), Barros (2009) y Ossandn et al. (2012). Para el caso brasilero puede consultarse Kumar (2004).[/fn]
[fn id="fn19" fntype="other"]19Tomando como base los 282 consumos analizados, es posible afirmar que el 63 por ciento ha sido realizado a crdito, mientras el 33.3 por ciento, al contado. Los electrodomsticos, ropa, celulares y muebles son los bienes mayormente adquiridos en cuotas, pero tambin -aunque en mucha menor medida-, al contado.[/fn][/fngrp]
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